Me gustas. Cuando entras con tu bandolera a rayas.
Nos gustamos. En tiempos pasados.
Te gusto. Aunque creas que no me entero.
Y bailamos swing en el pasillo.
Azul. Amarillo.
Nos seguimos gustando. Escribiendo. Mirando.
Te gusto. Con un bellini en la mano.
Me gustas. De forma dulce e irremediablemente bruta.
Y no nos lo decimos.
Y sólo lo evitamos.
Y seguimos enfrascados en el teatro, Kafka y la película del verano del 2013.
Empiezas a sonar con voz propia, muy buen post. Me ha encantado!!
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